El Masal Bungalov Düzce, la estrella en ascenso del turismo de naturaleza y el corazón verde del Mar Negro Occidental, se encuentra completamente alejado del estrés de la vida urbana y está ubicado en el entorno rural de la aldea Yeşilçimen, conocida como los "Pulmones Verdes" de la ciudad y en la ladera de un bosque centenario. A pesar de estar a 10-15 kilómetros del centro de la ciudad de Düzce, el establecimiento ofrece una red de transporte bastante estratégica y perfecta hacia las grandes metrópolis. Este refugio natural se encuentra a 235 kilómetros de Ankara, 215 kilómetros de Estambul y 220 kilómetros de Bursa, y se puede acceder desde cada una de estas tres ciudades en un cómodo trayecto de 2.5 a 3 horas por autopista.
Debido a que se encuentra fuera de las rutas de transporte público de la región, es obligatorio utilizar un vehículo privado o un coche de alquiler para llegar al establecimiento. Para los vacacionistas que no tienen vehículo propio, tomar un taxi desde la Terminal de Autobuses de Düzce es la solución logística más sencilla; además, las carreteras a lo largo de la ruta son en gran medida de asfalto y caminos rurales estabilizados, por lo que los vehículos no sufren daños. El establecimiento elimina las dificultades que trae la cultura de camping estándar, ofreciendo a sus huéspedes una experiencia de retiro boutique en el bosque. A diferencia de las condiciones locales, cada bungalow cuenta con baño privado moderno y suministro de agua caliente ininterrumpido, llevando la comodidad al más alto nivel. En contraste con el clima fresco de la región, las estructuras de madera cuentan con un excelente aislamiento y sistemas de calefacción efectivos, lo que permite que las familias se sientan seguras en el interior. Una de las mayores atracciones del establecimiento es que los huéspedes pueden hacer barbacoas y parrillas libremente en sus terrazas de madera privadas.
Es crucial que aquellos que buscan unas vacaciones perfectas no olviden que se encuentra justo en el límite del bosque. En esta área aislada, donde las reglas de la naturaleza son las que prevalecen, los huéspedes deben estar preparados para la posibilidad de encontrarse con insectos inofensivos de la naturaleza durante los meses de verano y con el frío intenso de los valles en invierno, por lo que es necesario que lleguen bien equipados con ropa adecuada para la temporada y equipo protector.
